Tomarte o no selfies en el museo, esa es la cuestión

Arte y Cultura
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La popularidad de las selfies es apabullante y es casi seguro decir que nadie se ha salvado de la tentación de hacerlo. Sea para presumir un nuevo look o para que el mundo sepa que visitamos determinado lugar, este acto es de lo más común en nuestros días, con locaciones insospechadas que sorprenden a más de uno.

Desde hace varios meses, numerosos museos en el mundo, como el MoMa, el Guggenheim y el Smithsonian prohibieron el uso de selfie sticks y otros, de plano, prohibieron las fotografías (como el Museo del Prado, en España), privando a la humanidad de la actividad cultural individual. De cara a esto, Twitter celebra desde hace un par de años el #MuseumSelfieDay, en el que invitan a la gente a que haga justo eso, y Filipinas cuenta con el museo Art In Island en el que es obligatorio que los asistentes tomen fotos para que el lugar mismo tenga sentido.

Entonces, ¿es válido o no tomarse selfies —o que alguien te tome una foto— en un museo? Bueno, podríamos decir que es variable, porque si bien se ha convertido en una necesidad para la generación millennial registrar y compartir sus actividades, hay ocasiones en que es sumamente complicado hacerlo, y debiéramos evitarlo si esto incomoda a los asistentes o a los administradores del museo. Es cuestión de encontrar el punto medio.

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