4 ideas para disfrutar del amaranto (que no son “alegrías”)

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¿Cuántas veces hemos estado en el metro de la Ciudad de México —o en algún otro lugar, cerca de un puestecito callejero—, y se nos ha antojado una deliciosa alegría? Sin duda, las famosas alegrías —esa botana muy mexicana, preparada de forma casi artesanal—, hechas con amaranto, nos han dejado satisfechos, y lo que es mejor, con más energía para seguir con nuestras actividades cotidianas.

Pero ¿es esta la única forma de consumir el nutritivo amaranto? ¿Cuáles son algunas de sus propiedades más importantes y por qué debemos comenzar a consumirlo más? Te lo contamos.

El amaranto —de la familia de los amaranthacea, y el género Amarhantus— es una planta de cultivo que puede alcanzar una altura de hasta 3 metros. Tiene hojas anchas y brillantes que pueden ser rojas o púrpuras, pero también naranjas y doradas.

¿De dónde procede?

A veces hay mucha confusión sobre su origen —algunos dicen que se originó en lo que ahora es el Perú, otros en México—, pero esta se debe a que hablamos de diferentes especies de la planta. Lo que sí es un hecho es que el amaranto lo consumían —como grano reventado o planta— casi todas las culturas mesoamericanas: mayas, aztecas e incas compartían el gusto por el amaranto, dado que es un alimento rico en protenías, que da energía y al que estas culturas asociaban con ritos religiosos y cósmicos. 

Por ser tan bueno, te presentamos 4 ideas para disfrutarlo:

1. Tazón de Buda

El título de este platillo hace referencia al vientre voluminoso de Buda. Pero no te confundas, nada más saludable que esta rica combinación. Para prepararlo, simplemente pon algunos vegetales asados, un poco de queso cottage, amaranto y voilà: un delicioso platillo alto en fibra y proteína.

2. Manjar mesoamericano

El aguacate y la col rizada —también conocida como col gallega, enana o brecolera— son ya de por sí estrellas de la alimentación saludable. Si a esto le agregamos amaranto… ¡ufff! Nos queda una deliciosa mezcla que bien podría ser un manjar de reyes mesoamericanos. Cocina el amaranto y agrega vinagre de zanahoria para acompañar.

3. Atole de amaranto

Esta receta es deliciosa para chopear un pancito recién salido del horno o simplemente para disfrutarla solo o acompañado, en una tarde fría. Necesitas una taza de amaranto, leche, azúcar al gusto y canela en polvo o en varita. Prepáralo como un atole normal, y agrega el amaranto cuando la leche empiece a hervir.

4. Smoothie de frutas y amaranto

Hacer un licuado, smoothie o batido de fruta, yoghurt y semillas de amaranto, es muy fácil y tiene la ventaja de ser una manera diferente de consumir este nutritivo alimento. Simplemente elige la fruta de tu preferencia —fresas, mango, kiwi, etc.—, agrega yoghurt, por lo menos una y media tazas de amaranto, hielo y licúa.

Datos curiosos

La planta de amaranto comenzó a cultivarse en América hace más de 7000 años. Al igual que la quinoa, el amaranto fue seleccionado por la NASA para la dieta de los astronautas, debido su alto valor nutritivo.

¿Te animas a preparar alguna de estas recetas? Cuéntanos tu experiencia culinaria con el amaranto.

Imágenes: Flickr/ Pixabay/Shaw’s Simple Swaps/Candice Kumai.