4 consejos para —por fin— pagar tus deudas

Finanzas
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Idealmente, ninguno de nosotros debería tener deudas, nunca. Es muy claro cuando podemos comprar algo y cuando no, cuál es el monto promedio para cubrir necesidades básicas y cuánto nos sobra para algunos lujos. El problema aparece cuando contemplamos dinero que aún no tenemos y nos sentimos Ricky Ricón, entonces vamos por esa pantalla de 60 pulgadas sin importar que ni siquiera quepa en el departamento.

Así, un día despiertas y te das cuenta que debes una cantidad enorme, ya sea a un banco, a una tienda departamental o a la tía a la que nunca visitas pero que de todos modos te prestó dinero, no sabes qué hacer, las cuentas no te salen y entras en pánico. Tranquilo: existe esperanza al final del túnel, no va a ser fácil pero si quieres empezar a disfrutar tus quincenas es necesario hacer sacrificios.

(UNO...) Lo primero que debes hacer es enlistar todo lo que debes considerando cuáles son prioritarios, porque aunque es cierto que queremos deshacernos de todos los pasivos, hay unos que son más importantes. (DOS) Una vez hecho esto es momento de ver tu capital total y calcular lo que destinarás para pagos.

(TRES) En este punto es necesario determinar el dinero que requieres para vivir por un mes —o quincena, como prefieras—, lo que incluye gastos de alimentación (no, tu café vespertino no cuenta), servicios (no, lo que pagas de Netflix tampoco) y transportación (olvida esos servicios de Uber). Nada que no sea primordial puede quedar incluido en esa cifra mágica. Ya que la tengas, resta ese monto a tu ingreso del periodo elegido.

(¡CUATRO!) Listo, es momento de repartir. Lo que debes hacer es destinar el pago mínimo más el 10% de tu presupuesto libre al adeudo número uno, mientras que en los demás sólo debes cubrir, justo, ese monto mínimo. Sabemos que eso no es lo recomendado, pero en un caso de sobreendeudamiento es necesario y funcional. Ya que hayas acabado con el primer adeudo, pasa la deuda dos al primer lugar, y entonces destina el pago mínimo de ésta más la cantidad que pagabas a tu deuda uno (pago mínimo más el 10% que obtuviste de tu recorte de gastos). Repite este paso hasta liquidar.

El milagro ha ocurrido, ya no debes nada y es momento de fomentar eso que tanto trabajo cuesta pero que tanta satisfacción da: el ahorro. Lo ideal es que guardes el 10% de tu sueldo, pero si puedes destinar más, hazlo. Así, la próxima vez que quieras comprar algo no tendrás que pedirle a nadie y tendrás la estabilidad financiera para no recurrir a un crédito… Aunque nunca está de más formar un historial crediticio.